El reloj trabaja sin detenerse porque ninguno de sus engranajes descansa. Cada swing del mundo sobre su eje imaginario no es casual, sino causado por una compleja red de interrelaciones que, a simple vista, parecen caóticas y carentes de sentido. No dejemos que esta retórica entreguista endulce nuestros oídos, el accionar de nuestro globo, tan temido por su complejidad,  puede ser explicado magistralmente con la fría lógica de un niño de ocho años: cada quien busca su felicidad, moviendo nuestro planeta hacia donde la suma de las fuerzas así lo decidan. Pero, la felicidad es tan abstracta y difícil de definir que pocos son los que tienen un plan concreto para encontrarla, se hace mucho más sencillo entonces buscar un substituto cercano de la felicidad, por más imperfecto que sea, y trabajar en base a éste. En este acto hace su entrada el dinero, verde sinónimo de felicidad.  A lo largo de nuestra maratónica vida disponemos de nuestro inventario de recursos personales en la obtención de la satisfacción – asumiendo la imposibilidad de  obtener la felicidad absoluta, al hablar de satisfacción nos referimos al dinero –  En palabras más sencillas, luchamos por llegar a lo más alto, hasta aquella cima utópica tan extraordinariamente publicitada en películas de Hollywood en las que todos los actores muestran amplias – y surrealmente blancas – sonrisas mientras toman el cálido sol de un verano interminable sin el menor rastro de preocupaciones en su mente. Sin embargo, la verdad es que una vez que llegamos hasta allí sólo podemos seguir caminando en una dirección, hacia abajo. Newton así lo dijo en el siglo XVII. Extrañamente cuatro siglos después no hemos podido/querido entenderlo.

Este post no se plantea como  crítica de nuestro modus operandi, sino una observación del estilo de vida “moderno”. Antes de criticar trataré de encontrar un estilo alternativo que sea sostenible en el tiempo, con esto dejo en claro mi respetuosa falta de aprecio por las colmenas  hippies de convivencia comunitaria basadas en el amor y el trueque.

Personalmente, no creo que el error de nuestra lógica social esté en la búsqueda del dinero como método predilecto de satisfacción de necesidades hedonísticas, por demás  intrínsecas al ser humano, pero debemos encontrar vías más eficientes de cumplir nuestros objetivos, es decir, disfrutar más nuestro camino hasta la meta, pues cuando lleguemos….. bueno, volviendo a Newton: todo lo que sube tiene que bajar.

Advertisements